
Y de repente un día te haces mayor.
Y ves como ese camino que durante tantos años has compartido con tus amigos se convierte casi sin darte cuenta en un montón de pequeños caminos con direcciones distintas. Ves como cada uno de tus amigos, y tú misma, va buscando su propia leyenda personal. Como, a pesar de seguir queriendo a aquellas personas que forman parte de tu vida, día a día te vas dirigiendo hacia un sendero distinto.
Duele llegar a la ¿madurez? ¿a la vida adulta? No sabría como llamarlo… Ese momento en el que por fin, sin necesidad de depender de tus padres ni de nadie, decides emprender la marcha. Por fin eres libre de decidir y llevar a cabo tus planes. Soy de las que creen que cada uno debe luchar para conseguir sus sueños, aunque tenga que dejar algunas cosas y algunas personas en el camino. Pero, a pesar de creerlo, es duro vivirlo.
Hay momentos en que te gustaría retroceder en el tiempo y que volvíeramos, todos juntos, a compartir un único camino. Sin embargo no es posible, ni real.
En realidad son caminos distintos que, por suerte, de vez en cuando se siguen cruzando. Sin embargo me entristece pensar que no se cruzan tan a menudo como me gustaría…
Y ves como ese camino que durante tantos años has compartido con tus amigos se convierte casi sin darte cuenta en un montón de pequeños caminos con direcciones distintas. Ves como cada uno de tus amigos, y tú misma, va buscando su propia leyenda personal. Como, a pesar de seguir queriendo a aquellas personas que forman parte de tu vida, día a día te vas dirigiendo hacia un sendero distinto.
Duele llegar a la ¿madurez? ¿a la vida adulta? No sabría como llamarlo… Ese momento en el que por fin, sin necesidad de depender de tus padres ni de nadie, decides emprender la marcha. Por fin eres libre de decidir y llevar a cabo tus planes. Soy de las que creen que cada uno debe luchar para conseguir sus sueños, aunque tenga que dejar algunas cosas y algunas personas en el camino. Pero, a pesar de creerlo, es duro vivirlo.
Hay momentos en que te gustaría retroceder en el tiempo y que volvíeramos, todos juntos, a compartir un único camino. Sin embargo no es posible, ni real.
En realidad son caminos distintos que, por suerte, de vez en cuando se siguen cruzando. Sin embargo me entristece pensar que no se cruzan tan a menudo como me gustaría…
