
Así como hace más de un mes las agujas de mi reloj se cruzaron de brazos, ahora toca descruzarlos y empezar, empezar, empezar... ¡Se acabó lo bueno! Llega septiembre y con él, la vuelta al trabajo, uffffff...
Ventana sobre la utopía. Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.
Gracias, chuquis!!!! Por estos cuatro días llenos de magia en los que, casi, casi, consigo tocar el cielo... de Londres!!! Vosotras ya me entendeis, no? ;)