
Así como hace más de un mes las agujas de mi reloj se cruzaron de brazos, ahora toca descruzarlos y empezar, empezar, empezar... ¡Se acabó lo bueno! Llega septiembre y con él, la vuelta al trabajo, uffffff...
Ventana sobre la utopía. Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.
1 comentario:
Ànims, guapa! Al començament potser et costarà agafar el ritme, però és cosa d'un parell de dies i ja està! :D
Si amb la tornada a la feina arriba el temps més fresquet, benvinguda sigui la jornada laboral!!!
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