domingo, 16 de noviembre de 2008

El beso

René Magritte


Recuerdo la primera vez que vi este cuadro: fue en un libro de literatura española, cuando iba al instituto. Lo ví y me impacto.

Son muchas las interpretaciones que se pueden sacar de él.

¿El amor en estado puro? Ese que no requiere conocer el rostro de la otra persona, sino la necesidad de sentir que está junto a ti. Un beso que no ve, pero que siente.

¿El amor ciego? En el que sólo existen ellos, en el que el corazón sólo ve lo que quiere ver, en el que sólo existe su realidad inventada. Un amor quizá que de tan ciego ¿ahoga?

¿El dolor de los amantes? Que se aman sin poder amarse. Que se tocan sin poder tocarse. Esa dualidad entre la vida escondida que pretenden llevar y la vida que se les hace prohibida.

Quizá Magritte pretendía que todos nos identificaramos en ese cuadro, de una manera u otra. Pues el retrato de un rostro puede parecerse sólo a unos pocos, mientras que unos rostros tapados pueden parecerse a todos.

Yo os lo dejo aquí, para que cada cuál lo haga suyo a su manera…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo que me quedo con la segunda interpretación que has hecho