lunes, 10 de noviembre de 2008

Me han dado calabazas

Pues sí, me han dado calabazas, pero por suerte, esta vez no ha sido en el amor! ;)

Ayer fuí con unos compis del cole a una exposición en Torrelles, donde las calabazas eran las protagonistas. Desde hace ya nueves años la Carme y el Pitu nos abren las puertas de su casa para ofrecernos un pequeño mundo lleno de colores, formas, texturas, músicas... que hacen las delícias de pequeños y grandes, dentro y fuera de la escuela. Pasamos una hora muy amena en la que pudimos disfrutar de muchos de los tesoros que esconde la naturaleza.

Por una vez la calabaza del cuento tuvo un final feliz...


Sabías que...?

En la Antigua Grecia, la calabaza se consideraba anafrodisíaca, por lo que darlas equivalía a apagar el fuego de la lujuria evitando así los escarceos amorosos. Durante la Edad Media, el clero recomendaba utilizar pepitas de calabaza durante el rezo para alejar los pensamientos impuros y lascivos; incluso se pensaba que mascar sus pepitas contribuía a cumplir el voto de castidad. La expresión siguió tomando forma en tiempos de Cervantes, en los que significaba "desairar" o "no conceder a alguien lo que pide", incluso comenzaba a utlizarse en el contexto del noviazgo. En algunas zonas rurales de Cataluña, cuando el pretendiente no era del lugar, se le invitaba a comer a casa de la chica: si le ofrecían fuego para el cigarro significaba que la familia aceptaba el noviazgo; si se le servía un plato de calabaza, quería decir que el mozo no era bien recibido y se tenía que marchar.

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