
9h: hora acordada para que llegue el camión con mis muebles;
9.10h: el camión no ha llegado, "mmm... tranquila, puede que haya caravana, vienen de lejos";
9.15h: el camión sigue sin llegar, salgo a la terraza a mirar si lo veo llegar;
9.20h: todavía no ha llegado; sigo en la terraza, algo más impaciente, voy arriba y abajo;
9.25h: me planteo la posibilidad de llamar a la tienda de muebles; "dáles un voto de confianza, espera un poco más";
9.30h: "joder, joder... pero a qué hora van a llegar?;¿por qué... habíamos quedado que era hoy, no?; ¿qué hago? ¿llamo? ¿me espero un poco más?";
9.35h: ¡¡¡¡¡aparece el camión!!!!!
9.40h: empiezan a descargar y a subirlo todo; "que esté todo bien, por favor, por favor...";
10h-13.45h: ¿a qué altura quieres que te ponga este estante?; mira, la mesa se abre así; ¿el armario va aquí o aquí?; mejor que no pongas mucho peso pq estás paredes son de pladur...; ¿tienes alcohol o acetona?; ¡hemos tenido que subir el sofá por el ascensor 8 pisos! ¿tienes agua?; ¿te importa que utilice el baño? ...
13.45h: ¡¡¡el comedor y la habitación ya están montados!!!
13.46h: a pesar de soltar una pasta gansa... miro mis muebles, ¡¡¡sonrío y salto de alegría!!!
(13h: me doy cuenta de que han tapizado las sillas
con la tela del revés, serán cazurros...)





