martes, 21 de abril de 2009

“Una cosa es creer que estás en el camino acertado y otra es pensar que tu camino es el único”. Paulo Coelho


A veces en educación (y en otros muchos terrenos de la vida) tendemos a defender nuestros ideales como únicos. Escogemos un modelo, una corriente, un sistema… (llamádlo como querais) y lo defendemos hasta morir. Aquello que aprendimos en un momento determinado, y con lo que nos sentimos identificados, es el único camino posible. Porque, por ejemplo, un día “tal eminencia”, lo dijo y si lo dijo “tal”, que sabe mucho de esto, hay que hacerlo. Y ya nos da igual quien tengamos delante. Nos quedamos con la idea básica de lo que dijo “tal” y la defendemos. Pero pronto se nos acaban los argumentos porque, en realidad, sólo lo hacemos porque lo dijo “tal”, que sabe mucho.

¡¡Por favor, seamos coherentes!! No existe un solo camino. Existen mil senderos para llegar al refugio del bosque. Existen miles de modelos, de corrientes, de sistemas… tantos como cabezas pensantes. Sí, estoy de acuerdo, coge aquel con el que te sientas más identificado, con el que trabajes mejor, pero ¡¡piensa que existen muchos otros!! Y que puedes coger lo mejor de cada uno de ellos. Y que lo mejor para ti, no tiene porqué ser lo mejor para otro.

¿Por qué ser tan extremistas? ¿A qué nos lleva? ¿Qué conseguimos defendiendo una idea hasta la saciedad? Una idea que, además, no es nuestra. ¿Por qué no acoger todas las ideas? ¿Dónde está el consenso? ¿Dónde se queda el respeto por el otro? ¿Dónde queda la escucha activa? ¿Por qué nos cuesta tanto saber escuchar a los demás? Gastamos tanta energía transmitiendo nuestras ideas, estamos tan pendientes de nuestras propias palabras e ideales, que perdemos la esencia de la comunicación: poner en común y compartir con los demás. No es lo mismo oir que escuchar. Y escuchar requiere un esfuerzo. Deberíamos, entonces, aprender a situarnos en el lugar del otro, ¿qué opinas? ¿Te subes al carro de la empatía?

3 comentarios:

Your sister dijo...

Por supuesto. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Nunca un sistema es perfecto, nunca "una eminencia" tiene la verdad absoluta. Y lo mejor es coger lo más interesante de cada modelo... y hacerse el propio (que, además, se puede ir variando y actualizando a lo largo del tiempo)

Anónimo dijo...

Por suerte, no hay un solo camino para llegar a algún objetivo. Como dices, está bien defender lo que crees, el problema llega cuando se convierte en una verdad absoluta y no das ninguna credibilidad a las demás opciones. Para mi, la clave está en conocer las diferentes rutas, y a partir de ahí crear la tuya propia, siempre entendiendo que cada uno elige y elabora la suya que seguramente será tan válida como la tuya.
Por cierto, has hecho sesión de sistémica esta semana verdad :P

Yo dijo...

Jajajaja, sí, el lunes tocó sistémica ;) Pero el post no viene únicamente por el curso, aunque también. La frase del Coelho ha estado dando vueltas por la escuela toda la semana por motivos varios... q ya te contaré jejeje.
Ante el pensamiento único... ¡¡imaginación!!