lunes, 27 de abril de 2009

Una ventana para mi habitación

Una de las cosas que más echo de menos en mi nuevo hogar es la ventana de mi antigua habitación. Quizá no fuera una gran ventana, quizá no tenía unas vistas maravillosas, pero con los años me había acostumbrado a ella.
Una ventana, mi ventana, que me ofrecía miles de pequeños detalles: la luna llena, el arcoiris después de una lluvia intensa, conversaciones lejanas, golondrinas buscando comida para sus hijos, las plantas que mi madre cuidaba con tanto cariño, otras vidas en otras ventanas, …
Y ahora, aquí, sólo tengo una pared sin vida, que no me cuenta nada.

martes, 21 de abril de 2009

“Una cosa es creer que estás en el camino acertado y otra es pensar que tu camino es el único”. Paulo Coelho


A veces en educación (y en otros muchos terrenos de la vida) tendemos a defender nuestros ideales como únicos. Escogemos un modelo, una corriente, un sistema… (llamádlo como querais) y lo defendemos hasta morir. Aquello que aprendimos en un momento determinado, y con lo que nos sentimos identificados, es el único camino posible. Porque, por ejemplo, un día “tal eminencia”, lo dijo y si lo dijo “tal”, que sabe mucho de esto, hay que hacerlo. Y ya nos da igual quien tengamos delante. Nos quedamos con la idea básica de lo que dijo “tal” y la defendemos. Pero pronto se nos acaban los argumentos porque, en realidad, sólo lo hacemos porque lo dijo “tal”, que sabe mucho.

¡¡Por favor, seamos coherentes!! No existe un solo camino. Existen mil senderos para llegar al refugio del bosque. Existen miles de modelos, de corrientes, de sistemas… tantos como cabezas pensantes. Sí, estoy de acuerdo, coge aquel con el que te sientas más identificado, con el que trabajes mejor, pero ¡¡piensa que existen muchos otros!! Y que puedes coger lo mejor de cada uno de ellos. Y que lo mejor para ti, no tiene porqué ser lo mejor para otro.

¿Por qué ser tan extremistas? ¿A qué nos lleva? ¿Qué conseguimos defendiendo una idea hasta la saciedad? Una idea que, además, no es nuestra. ¿Por qué no acoger todas las ideas? ¿Dónde está el consenso? ¿Dónde se queda el respeto por el otro? ¿Dónde queda la escucha activa? ¿Por qué nos cuesta tanto saber escuchar a los demás? Gastamos tanta energía transmitiendo nuestras ideas, estamos tan pendientes de nuestras propias palabras e ideales, que perdemos la esencia de la comunicación: poner en común y compartir con los demás. No es lo mismo oir que escuchar. Y escuchar requiere un esfuerzo. Deberíamos, entonces, aprender a situarnos en el lugar del otro, ¿qué opinas? ¿Te subes al carro de la empatía?

sábado, 18 de abril de 2009

Yo sólo quiero que él quiera como quiere querer


Qué difícil es quererle como realmente quieres. Pero más difícil es querer que él te quiera como tú quieres. Más que difícil, es algo que no se debe querer. Sólo debes querer que él quiera como quiere querer. Que quizás no es la manera que tú quieres de que te quiera. Pero es su manera. Y si él te quiere como quiere quererte y tú le quieres como quieres quererle, sencillamente, os querreis.

jueves, 2 de abril de 2009

¡¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!

Después de este festivo y, sobretodo, actual vídeo, no me queda más que decirte:

¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS HERMANITA!!!

(o hermanaza, porque tú eres la grande jeje)

Acabas de llegar a la edad de Cristo (guuuuauuuu!!!!). A esa edad en que, cuando vas al médico, por fin puedes decir toda orgullosa y sin mentirle al doctor: "treinta y treeeeeeeeeeees" mientras te apoya el fonendoscopio en la espalda o te mete un palito de madera en la boca y se te cae la baba por la comisura de los labios.

Un chiste: El profesor se acerca a Jorgito que está un poco desesperado en un examen con su papel en blanco. - ¿Pero qué te pasa, Jorgito?- Nada, que no sé escribir "33".- Pero si es muy fácil, un tres y luego otro tres.- Sí, pero no se cuál de las dos va primero. Jajajajajaa

Espero que pases un día estupendíiiiiiiisimo (que seguro que sí porque lo vas a celebrar cenando con tu maravillosa, guapísima, inteligente, sexy, fabulosa y un etc larguísimo de buenos adjetivos... hermana)

¡¡¡¡Muuuuuchos besitos y a disfrutar!!!!

miércoles, 1 de abril de 2009

Por arte de magia


Después de un largo día, llego a casa, hambrienta, muy hambrienta, con la ilusión de encontrar algo muy apetecible en la nevera que pueda saciar todo mi apetito. Pero, tan pronto como abro la puerta del frigorífico, esa ilusión se desvanece... Hay bastantes cosas, pero ninguna que consiga gustarme lo suficiente. Así que, con la mirada cabizbaja, cierro la puerta y me voy a mi habitación.
Al cabo de cinco minutos, me vuelvo a levantar, toda sonriente y renovada. Y me dirijo de nuevo hacia la cocina con la esperanza de que, por arte de magia, alguien haya colocado allí la tan ansiada merienda. Pero, una vez más, una se topa con la cruda realidad...
Si ya lo decía mi abuela: "El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra."

miércoles, 25 de marzo de 2009

Bienvenida, Primavera!

"A Margarita Debayle"
Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:
Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.
Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.
Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.
Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».
La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».
Y el rey clama: «¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».
Y ella dice: «No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».
Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».
La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: «En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».
Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.
La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.
* * *
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.
Rubén Dario

lunes, 16 de marzo de 2009