Por motivos varios en los últimos meses he tenido que ir a Urgencias en tres ocasiones. No sé a quién se le debió ocurrir el nombre de Sala de Espera, pero yo más bien le pondría otro: Sala Desespera.
Según el diccionario la palabra espera hace referencia a paciencia, aguante, calma. Sin embargo, cuando pasas allí tanto tiempo, las horas se convierten en eternos momentos de impaciencia y exasperación.
La Sala de espera se convierte en un lugar donde los familiares del enfermo pasamos largas horas sin saber nada de lo que está pasando dentro. Un espacio frío y vacío de vida, o eso parece a simple vista. Sin embargo, en realidad habitan tantas historias como personas han pasado por allí.
Desde mi asiento veo caras de angustia, de incertidumbre… gente que va y que viene, personas que reciben con dolor una mala noticia. Oigo conversaciones ajenas. Me levanto, paseo arriba y abajo. Compro un agua. Me siento. Intercambio alguna mirada desconocida pero a la vez cómplice de mi misma situación. Me vuelvo a levantar. Intento leer los panfletos sin demasiado interés. Me vuelvo a sentar…
Cansada, apoyo la cabeza en la pared (como tantas y tantas y tantas personas lo han hecho antes) y, por un momento, le pido a quién o qué se yo que "por favor, no sea nada malo". Cierro los ojos e intento no pensar en nada...
Según el diccionario la palabra espera hace referencia a paciencia, aguante, calma. Sin embargo, cuando pasas allí tanto tiempo, las horas se convierten en eternos momentos de impaciencia y exasperación.
La Sala de espera se convierte en un lugar donde los familiares del enfermo pasamos largas horas sin saber nada de lo que está pasando dentro. Un espacio frío y vacío de vida, o eso parece a simple vista. Sin embargo, en realidad habitan tantas historias como personas han pasado por allí.
Desde mi asiento veo caras de angustia, de incertidumbre… gente que va y que viene, personas que reciben con dolor una mala noticia. Oigo conversaciones ajenas. Me levanto, paseo arriba y abajo. Compro un agua. Me siento. Intercambio alguna mirada desconocida pero a la vez cómplice de mi misma situación. Me vuelvo a levantar. Intento leer los panfletos sin demasiado interés. Me vuelvo a sentar…
Cansada, apoyo la cabeza en la pared (como tantas y tantas y tantas personas lo han hecho antes) y, por un momento, le pido a quién o qué se yo que "por favor, no sea nada malo". Cierro los ojos e intento no pensar en nada...
5 comentarios:
Tot bé?
buff! Espero que no hagi estat res greu!
Jo també he hagut de córrer un parell de vegades (d'acompanyant sempre) i és desesperant saber que la persona a qui acompanyes està fotudíssima, prò que davant teu encara hi ha una llista molt llarga de gent que està igual o més fotuda que vosaltres... buff!!
Ànims en aquests moments desesperants! :)
Per sort, les esperes s'acaben. Ara ja sabem què és i podem mirar les coses amb uns altres ulls. Tot i que s'haurà d'operar, no és greu :)
Estant a la sala d'espera d'un hospital força vell de Barcelona, em va sobtar veure a sobre de cada seient la marca molt diferenciada d'un cap. Bé, de milers de cap que s'havien recolzat allà, i que havien deixat la taca i fins i tot, esborrat la pintura.
La foto que vaig fer, em va fer pensar en l'escrit.
A mí se me quedó grabada aquella escena familiar de cuando esperábamos en Urgencias de Bellvitge. Fue horrible. ¿Te acuerdas?
Sí que me acuerdo. Qué mal rollo... Espero no tener que volver a ver escenas de ese tipo, ufff!!
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