lunes, 16 de marzo de 2009

sábado, 14 de marzo de 2009

Cuando la ambición se convirtió en soledad (I)


Había una vez un Rey que, de la mano de sus pequeñas princesas, consiguió construir un castillo. Era un castillo de pequeñas dimensiones, pero de una grandeza immensa en su interior. Un castillo mágico lleno de buenas palabras, de lugares secretos, de grandes consejos… Un castillo lleno de vida. Un castillo que, con esfuerzo e ilusión, conseguía ir creciendo día a día. Rey y princesas luchaban unidos por un proyecto común: vivir intensamente y mantenerse unidos para conservar la fortaleza de aquel castillo.
Pero años más tarde, un día llamó a la puerta una doncella. Decía haber huído de su palacio porque un malvado caballero no le dejaba construir una torre más alta desde la que poder ver la luna en todo su esplendor. El Rey le abrió las puertas del castillo. Y pensó que aquella doncella de grandes aspiraciones podría enseñarle muchas cosas a sus princesas. Pero en algo se equivocó. Una semana después llegó otra doncella, a la que el Rey dejó pasar. Y otra más un mes más tarde. Y poco a poco el castillo se fue llenando de doncellas de grandes aspiraciones.
El Rey, día a día, escuchaba embelesado a aquellas doncellas, que le aconsejaban construir, cuanto antes mejor, ventanas más grandes y torres más altas en el castillo. Y el Rey se fue cegando al pensar que, con grandes ventanales, su habitación quedaría bañada por los rayos del sol durante el día. Y que, con torres más altas, quizá conseguiría alcanzar la luna al anochecer.
Llamó a los mejores constructores del reino y pidió que aquel castillo se convirtiera en el mejor castillo. Y a pesar de que las princesas le aconsejaron que si lo hacía precipitadamente los cimientos del castillo peligrarían, el Rey ya estaba demasiado obcecado pensando en las futuras vistas como para escucharlas y poderlo entender.
Las princesas, a pesar de ver cuán absurdo era todo aquel asunto, siguieron a su lado porque durante años habían vivido con aquel Rey de buenas intenciones al que seguían queriendo. No sin embargo las doncellas de grandes aspiraciones, a las que rápidamente aquel castillo se les hacía pequeño y escapaban a palacios mayores.
Con tantas entradas y salidas de doncellas de grandes aspiraciones, durante meses y meses el castillo estuvo a medio construir. Pero el Rey, cada vez más obstinado, sólo hacía que subestimar las opiniones de sus princesas y buscar doncellas en reinos lejanos que le aconsejaran como engrandecer su castillo.
Y así fue como tras miles y miles de intentos, finalmente las princesas, al ver que aquel ya no era su castillo, ni aquel su Rey decidieron, con lágrimas en los ojos, abandonar aquel reino.

Y hoy, todavía con el corazón partido, esta princesa ve como aquel Rey que un día fue su amigo, ya no sabe ser feliz con las pequeñas cosas del día a día. Solamente ve a un Rey, cada vez más solo que, si no llega nunca a alcanzar aquel objetivo de doncellas de grandes aspiraciones, habrá llevado una vida carente de sentido…

martes, 10 de marzo de 2009

Aquelles persones...


A vegades una troba en el seu camí persones especials. D’aquelles que et fan veure la vida d’una altra manera. Aquelles persones amb qui pots parlar amb confiança. Amb qui pots pensar en veu alta sense por.
Una persona que et sap escoltar en silenci, però acompanyant-te. I que és capaç de donar-te la seva opinió d’una manera tan humil que és impossible no escoltar-la.
Algú a qui li agrada tant rebre una abraçada com fer-la. Amb qui pots riure fins a plorar i amb qui també pots plorar fins que et treurà un somriure. Amb qui el temps passa volant però amb qui t'agradaria que s'allarguessin les hores.
Són persones que, amb petits detalls, et fan viure. Persones que un dia entren a la teva vida i que, per molt lluny que puguin estar, sempre sentiràs que t’acompanyen.
Avui et vull donar les gràcies a tu, especialment, per ajudar-me a veure el blau entre tanta boira.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Escapar

Gracias, chuquis!!!! Por estos cuatro días llenos de magia en los que, casi, casi, consigo tocar el cielo... de Londres!!! Vosotras ya me entendeis, no? ;)

Aquí os dejo una canción de Amaral y Moby que me gusta mucho:

"Abre las puertas de la percepción
Usa el poder de tu imaginación
Aunque no puedas mirar hacia el sol
Sabes que sigue brillandoooo..."

miércoles, 11 de febrero de 2009

Hogar ¿dulce? hogar


Hoy he tenido la primera entrevista para hablar de mi hipoteca. ¡¡¡Aaaaaaah!!! 25 años pagando una cuota muuuy alta al mes para poder decir finalmente: "Bienvenidos a mi hogar", porque hasta entonces mi hogar será del banco, no mío.

Y a pesar de estar pagando ya desde hace dos años las cuotas para la construcción, es ahora cuando me empiezo a cuestionar de verdad mis vacaciones, mis escapadas, mis caprichitos... snif snif... ¡¿Esto se acabó?!

lunes, 9 de febrero de 2009

La memoria de los peces

Dicen que la memoria de los peces de colores solamente dura tres segundos.

Si vives en una pecera puede resultar genial: a cada vuelta, puedes descubrir y descubrir un nuevo mundo submarino lleno de sorpresas. Pero también tiene su inconveniente (y este sería mi caso). La memoria del pez es tan corta que, a cada rato, debe acordarse de respirar. Toda su vida se resume en una infinita sensación de ahogo.

Y así me siento yo últimamente. ¡Yo! la que siempre ha recordado todas las fechas, números de teléfono y citas del mundo. ¡Yo! la de memoria de elefante, ahora pasa a tener memoria de pez.

Todo se me olvida y me agobia no recordar y tener que tirar de agenda. Será cosa del estrés... (¡mejor que sea de eso que no de la edad!).

Pero bueno, para ser positiva y no ahogarme como un pez de colores, me voy a hacer un regalo. Me regalo (os regalo) una canción de Ismael Serrano, de su disco: La memoria de los peces. ¡Que la disfruteis!
"Canción de amor propio"

sábado, 7 de febrero de 2009

Chapuzas a domicilio, dígame?



Seguramente mi hermanita se sentirá completamente identificada con esta viñeta. Y yo, que lo estoy viviendo muy de cerca, también. No sé si habeis vivido alguna vez un traslado o, simplemente, algún pequeño cambio en vuestro hogar, pero si es así... ¡¡os compadezco!! Retrasos en las entregas, cobros abusivos, roturas de última hora, chapuzas, cambios, suciedad, atención desagradable... y un sinfín de "extrañas costumbres" (como dice Maitena) que llegan a desesperar. Eso sí, paga pronto y sonríe mucho...

En fin, seremos positivos y como dice una compi del trabajo: Ja queda menys!! :)