martes, 20 de octubre de 2009

Felicidades, Ruthi!!

SON MIS AMIGAS
E. me llamó a las 6 hora española,
sólo para hablar, sólo se sentía sola
pq C. se marchó de vuelta a Argentina
las empanadas se acabaron
ya no hay pile para nadie
¿Dónde empieza y dónde acabará
el destino que nos une y nos separará?
Yo estoy sola en l'Hospitalet,
estoy viendo amanecer
la calle V...ta se despierta entre paletas.
Ahora pica la E.
son las 7 menos cuarto,
una gata rebelde que anda medio enamorada
del señorito escalador,
aunque no lo ha confesado eso lo sé yo.
Son mis amigas,
en el entreno pasábamos las horas,
son mis amigas,
por encima de todas las cosas.
F. me contó que a su "amigo" R.,
le echaron de la blume sin saber porqué
no le dieron ni las gracias pq estaba sin papeles,
aquella misma tarde fuimos a celebrarlo
ya no tendremos que soportar
al imbécil comemielda
ni un entreno más.
son mis amigas, la R., la M. y la M.
Son mis amigas,
por encima de todas las cosas.
Son mis amigas.
B. fue a vivir a California
y hoy ha venido a mi memoria
I. tuvo "Jamalas"
y de los melones y los demás no quiero saber nada!
son mis amigas,
la churri, la debo y la guarri,
son mis amigas,
por encima de todas las cosas
son las del beisbol,
en el entreno pasábamos las horas
son mis amigas,
por encima deeeeeeeeeeeeeeee todas las cosas
SON MIS AMIGAS!
A pesar del tiempo y de la distancia, ¡hay cosas que no cambian!
Así que he pensado que hoy era un buen día ¡¡¡para recordar esta canción!!!

domingo, 18 de octubre de 2009

Bolsa caca: incoherencia absoluta


Hace dos dias fuí al CC Gran Via 2 y, después de comprar algunas cosas en varias tiendas, entré al Carrefour.
Carrefour, pensando en reducir los residuos del Medio Ambiente (eso es lo que dicen...), ha tenido la idea de eliminar las bolsas de plástico de su línea de cajas (bajo el lema "Bolsa caca"). Idea que me parecería genial si se llevara a cabo con un poco de coherencia.
Porque, lo que me parece absurdo, es que no te den una bolsa de plástico al hacer tu compra (si la pagas, si te la dan –¡viva la crisis!-), cuando al entrar al supermercado te obligan a precintar en UNA BOLSA DE PLÁSTICO ENORME -o en dos o en tres, dependiendo de los paquetes- todas las compras que lleves de otras tiendas, que ya van en bolsas (que, por cierto, suelen ser de papel).
Estas bolsas de plástico enoooormes, además, suelen ir directas a la papelera normal que hay justo al lado de la salida de cajas, mezclándose con el resto de residuos de cualquier tipo. Porque, o no tienen o están muy escondidos, no hay contenedores de plástico en todo el Centro Comercial.
A Carrefour, con esta medida, se le ve el plumero empresarial por todos lados. Si es verdad eso de que pretende que preservemos el Medio Ambiente (cosa que me parece muy lógica) que nos dé alternativas –como mínimo- coherentes con lo que ofrece.

sábado, 17 de octubre de 2009

Sentiments

L'alegria
esclata
en esquitxos grocs.
La ira
es dispara
en onades vermelles.
L'enveja
es corseca
en bafarades verdes.
L'harmonia
(amable, necessària,
volublement inestable)
juga a ser blava.

Lola Casas,

del seu llibre "Blau"

jueves, 15 de octubre de 2009

Quan la feina cobra sentit...

Si li dic educaEMOció és per alguna cosa!

Durant dos cursos he tingut el mateix grup de nens i nenes a l’Escola Bressol. He compartit el dia a dia amb ells, i també ho he fet amb les seves famílies. Al juliol van plegar i aquest curs han començat una nova etapa a “l’escola de grans”.

Tot i que marxen, sempre he intentat no perdre el contacte per complet i m'agrada anar sabent de tant en tant què és de les seves vides. Des que vam iniciar el curs ara al setembre han vingut a veure’ns alguns dels peques; i també he rebut e-mails d’algunes famílies que ens expliquen com els hi va a l’escola nova i ens diuen que ens enyoren i que encara parlen de nosaltres.

- “Mami soy bebé, quiero ir al otro cole por favor!!”;
- Ella s’enrecorda molt de vosaltres, doncs té la foto de final de curs al costat del llit i cada cop quan se’n va a dormir, repeteix el nom de cada una;
- En M. als matins sempre diu: Mira! el cotxe de la N.!;
- Us trobem molt i molt a faltar, doncs quan diu el vostre nom fa aquella carona d’emoció...;
- La G. agafa el telèfon i fa veure que et truca i t'explica coses del cole nou i despres et fa un petó , fa una gràcia, es pensa que algun dia junt amb la R. apareixereu al cole de grans;
- ...

Ahir a la tarda va venir l’A. a veure’m amb la seva mare. M’encanten aquestes visites sorpresa! Després de fer-li un petó ben gran i de xerrar una miqueta, la mare em va preguntar si em podia comentar dos temes que li neguitejaven una mica. Vam xerrar una estona i vam intercanviar idees sobre allò que creiem què era millor.

Quan ens vam acomiadar em vaig quedar amb una sensació ben estranya. M’havia demanat consell a mi! Guauuu! Qui sóc jo per donar consells? Se’m va fer tan estrany... i a la vegada em va omplir tant! No és el fet d'allò que jo li pugui dir o deixar de dir, és el fet de -havent plegat de l’escola- comptar encara amb la meva opinió! És el fet que ella sàpiga que pot comptar amb mi, que pot venir sempre que vulgui. Els meus horaris de visita no són els dimarts de 18h a 19h, com passa a “l’escola gran”. Per compartir, per xerrar... jo no tinc horaris! Què bé em sento d’haver pogut transmetre-li aquest sentiment!

I després, arribo a casa, obro el correu, i em trobo un nou e-mail d’una altra mare que m’explica com li va al P. aquest curs, i ens agraeix tot el que hem fet pel seu fill i per la familia. Transcric un trosset que m’ha arribat al cor:

“Gràcies de debó, ja sabem que és la vostra feina però les coses es poden fer de moltes formes i la vostra forma ha sigut la millor”

Si algun dia dubto de la meva feina, recordeu-me que ho tinc ben fàcil: només cal que rellegeixi tots aquests trossets de vida compartida!!

miércoles, 14 de octubre de 2009

Pensamientos...

¿Quién dijo que las relaciones fueran sencillas? Sin embargo, prefiero zambullirme de cabeza que remojarme solamente los pies...







¿Te dicen mis abrazos todo lo que no logran decirte mis palabras?

martes, 13 de octubre de 2009

Tiempo


A veces desearía moldear el tiempo a mi gusto. Desearía disponer de un tiempo hecho a medida para poder alargar, indefinidamente, algunos momentos de mi vida (un abrazo, un silencio compartido, unas risas, una charla, una puesta de sol...). Sin embargo, el tiempo se me escurre entre las manos. Es un tiempo traicionero y juguetón.

Las agujas del reloj juegan con mis días y los alargan y los acortan a su antojo. Y aquellos minutos que me gustaría alargar hasta convertirlos en horas se convierten, casi sin darme cuenta, en tan sólo unos segundos.

Suerte que me queda el recuerdo de todos esos momentos, con el que suelo jugar por las noches hasta que, inevitablemente, me vence otro tiempo que se escapa a mi control: el de los sueños.

lunes, 12 de octubre de 2009

Llorar


Llorar siempre se ha considerado algo así como un signo de debilidad. Quizá por eso cueste tanto trabajo hacerlo o, más bien, hacerlo en público.

Sin embargo, llorar es casi una de las primeras cosas que aprendes en la vida. Cuando todavía eres un niño lloras espontáneamente, no te fijas en si hay alguien que te está mirando o en lo que deben pensar. Lo haces sin más, porque lo necesitas en aquel momento. Al llorar, expresas tu preocupación, tu rabia o tu tristeza de aquel momento. Al hacerlo, enseguida te liberas y eres capaz de volver a reir y seguir jugando como si nada hubiera pasado. Sin embargo, con los años, uno pierde esa espontaneidad. Quizá por la tan repetida frase de alguien cercano que te va diciendo: “venga, no llores; deja de llorar, que no ha sido nada”.

Hace poco leí un artículo que decía: “Las lágrimas que no salen se depositan en el corazón, con el tiempo lo van recubriendo y paralizando, así como el sarro recubre y paraliza los engranajes de una lavadora”. ¿Por qué, entonces, reprimimos esa forma natural de expresarnos? ¿Por qué nos da vergüenza que alguien nos vea llorar? ¿Por qué nos sentimos algo así como “culpables” al hacerlo?

Deberíamos volver a ser niños más a menudo y dejar que, cuando realmente lo necesitáramos, fluyeran las lágrimas con naturalidad. Estoy segura que nos sentiríamos más relajados, tranquilos y, sobretodo, liberados emocionalmente.